domingo, 29 de agosto de 2010

Amigos y una media

Este fin de semana ha sido algo mas que productivo en cuanto al entrenamiento. He corrido ambos días, aunque de muy diferente manera. El sábado lo hice con un par de amigos y el domingo corrí una media maratón.

El primer día tenía pensado correr unos 10 km, pero al quedar con otra gente que no está tan preparada, decidí correr menos que me vendría bien para correr mucho mas el sábado. Lo hice con 2 amigos, uno de ellos en forma y el otro llevaba 3 meses sin correr. Fuimos por la casa de campo todo el rato, por un recorrido fácil y lleno de otros corredores y ciclistas, lo cual le daba un ambiente de lo mas motivador. Ibamos a un ritmo bastante lento, calculo que en torno a 5:40, pero es que uno de ellos no podía mas. A falta de unos 2 km se paró. Entonces empezamos a correr un poquito mas rápido, pero tampoco nada del otro mundo. Al final me puse a tirar un poco mas y dejé al otro amigo atrás en la parte final, cuando empezaban las cuestas. En total hice una media de 5:30 en casi 7 km, algo bastante discreto. No se si repetiré con ellos, creo que no es suficiente para mi.

Pero el domingo fue otra historia. A pesar de que sigo sin solucionar mis problemas con el sueño (cada día duermo menos) me levanté descansado y muy pronto. Tenía muchas ganas de correr, por lo exigente del día. Preparé el cinturón, desayuné un plátano y a las 7:15 estaba en marcha. Comencé muy tranquilo, viendo amanecer, observando a los conejos, sobretodo a uno que le dio por correr a mi mismo ritmo durante unos segundos que me parecieron horas. Después, al igual que hago yo con mis amigos, esprintó y desapareció. Iba a un ritmo lento, en torno a 5:45, pero la distancia exigía reservar fuerzas para el final. Para mi desgracia, el pulsómetro me avisó de que tenía la batería baja en el km 4. Había olvidado cargarlo. Imaginé que no aguantaría todo el camino, e intenté calmarme pues era un día importante y no podía frustrarme tan pronto.

El camino, en sus primeros 7 km, era conocido, y fui muy tranquilo, incrementando el ritmo hasta los 5:20. A partir de entonces, llegué a una zona que nunca había recorrido, y así seguiría hasta el km 17, mas o menos. Al principio era todo subida, pero como iba con fuerzas, lo llevé muy bien. Después le siguió una buena bajada ideal para recuperarme. El Aquarius y el agua me iban ayudando. Una buena subida pasado el km 10 me hizo sufrir por primera vez, pero adelantar a un ciclista me dio muchos ánimos. Terminaba así la parte mas dura, o al menos eso creía en ese momento. Comencé una bajada de unos 2 km en las que aproveché para comerme una barrita energética con la que casi me atraganto (ya lo decía mi madre, come despacio...) y el pulsómetro murió definitivamente. El camino era tranquilo y a esas horas, sin gente, mucho mas.

Vi una cosa increíble. Mientras iba por una calle, se me cruzó un gato negro, delgadito, parecía muy joven, la verdad. Le vi que no se había percatado de mi así que aproveche que había una chapa de esas del canal de Isabel II para darle un buen susto. A pesar del ruido, el felino ni se inmutó, y antes de que pensara porque no le había hecho dar un salto, el animal estaba con una paloma en la boca. ¡Pero si era mas grande que él! Que facilidad para cazar, madre mía... En cuanto la tuvo en su poder, no me quitó ojo, pero tampoco se asustó, la caza era demasiado importante como para soltarla por un humano. Nunca olvidaré cómo me miraba mientras la paloma movía sus patas por última vez.

En fin, que sin darme apenas cuenta, ya llevaba unos 14 km. Como no sabía que distancia me quedaba ni lo pensaba iba muy cómodo, quizás demasiado. Al llegar al 17, a la parte de nuevo conocida, la cosa se puso dura, pues me quedaban unos 3 km casi todos de subida y empecé a notar seriamente el cansancio. Tanto es así que cuando recorrí una pequeña bajada, apenas me enteré. El tendón de Aquiles derecho me estaba molestando un poco mas que de costumbre, pero ya me quedaba muy poco. Sólo pensaba en llegar y en hacer un cálculo aproximado del tiempo que iba a hacer utilizando como referencia los relojes que hay por Pozuelo.

Y de esta manera, apretando un poco al final, terminé mi particular media maratón. Hice aproximadamente 1 hora con 55 minutos, que viene a ser una media de 5:26, suficiente para correr la maratón en menos de 4 horas, que es mi objetivo. Aunque sinceramente, me gustaría poder hacer en torno a 3 horas y media, y observando el recorrido que hago, con un desnivel de unos 200 metros y comparándolo con la maratón de Bilbao, que es llana, creo que puedo conseguirlo. He perdido kilo y medio, que no está nada mal (el peso es algo que me tiene obsesionado, sinceramente)

El resto del día quería descansar, pero al final me he ido a Toledo y me he pasado el día subiendo cuestas, algo nada bueno para mi tendón, que me sigue molestando. Mañana toca descanso y el martes iba a quedar con mis amigos, pero tengo que pensarlo tranquilamente. Si sigo un poco fastidiado, correré por mi cuenta, está por ver que distancia y cómo. Tengo que planificar muy bien las próximas 2 semanas, llenas de eventos sociales en las que no puedo desperdiciar ningún entrenamiento.

¡Que tengáis una buena semana!

No hay comentarios:

Publicar un comentario