El sábado por la mañana estaba completamente mentalizado para hacer una buena cantidad de kilómetros, pues ya es lo único que me queda para afrontar la maratón con garantías. Quedan menos de 20 días y sólo necesito hacer entrenamientos muy duros, el resto está superado. Incluso mi peso es mucho mas acorde a esta prueba, debo estar ahora mismo en 76 kilos.
Así que me levanté pronto, me calcé las zapatillas y me fui a hacer una cantidad de km nunca antes realizada. Como estoy en forma, casi que diría que muy en forma, los primeros 5 km fueron un placer hacerlos, casi diría que los primeros 12, si no fuera por ciertas molestias en los gemelos (por cierto, que gemelacos que tengo ahora!) Entrando en la casa de campo, me encontraba estupendamente bien. Empecé a sentir alguna molestia en las ingles y la rótula derecha también empezó a incordiarme. Pero me encontraba genial, la verdad. Llevaba unos 15 km y las sensaciones no podían ser mejores. Iba tan bien que apenas bebí y por supuesto, no comí nada.
De repente, apareció de la nada una cuesta arriba interminable y durísima, y desaparecieron todas mis fuerzas y con ellas, las buenas sensaciones. En cuestión de metros, empezó un calvario que me haría desistir antes de tiempo. Intenté comer glucosa, una chocolatina, terminé con la bebida... Pero fue demasiado tarde, me había quedado vacío. Tanto es así, que perdí mas de 2 kilos en las 2 horas que estuve corriendo.
Intenté regular un poco, bajar el ritmo más de la cuenta, respirar profundamente y no pensar en el cansancio, pero nada, no hubo manera. A pesar de que la cuesta había terminado, ya no podía mas. Intenté aprovechar una cuesta abajo para recuperarme pero el estado anímico estaba por los suelos, casi tanto como el físico. En la siguiente cuesta arriba, ésta conocida, me paré y me arrastré hasta casa. Es que encima, como soy el mas listo, me pongo unos recorridos durísimos, con unas cuestas monumentales.
Lo que en un principio iban a ser un mínimo de 25 km se quedó en una media maratón a ritmo muy normalito. Al principio me sentía muy decepcionado y estaba convencido de que así no sería capaz de terminar la maratón, pero analizando la situación, me he dado cuenta de que fue un fallo de logística y de mala alimentación. He aprendido la lección y la aplicaré correctamente la próxima vez.
A ver si puedo entrenar un poco esta semana, aunque sea para mantener despiertas a las piernas, y el fin de semana lo intento de nuevo.
Bueno, ha comenzado otra semana, espero que sea buena para todos.
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